Divorcio… ¿Bueno o Malo?

Separarse... No siempre es malo, puede ser la mejor opción.

Llegó un día inesperado, conociste a aquella persona que movió tu mundo.

Te hizo entender lo que era el amor, la felicidad; conociste a tu complemento, tu media naranja. Y después de unos meses, o en algunos casos, años, decidieron unirse en matrimonio.
Hicieron una vida juntos; planearon proyectos, planes y metas. Alcanzaron algunos, otros quedaron pendientes. Puede ser que hayan tenido hijos o no, una mascota; juntaron para comprarse una casa, un departamento, un automóvil.

La comunicación era perfecta, los errores se aceptaban, los problemas se solucionaban concretamente; después de un conflicto, encontraban una solución.

Los defectos se pasaban por alto; los malos tratos, ser o no cortés, amable, sincero no era una prioridad ¡Eran el uno para el otro!

Existía confianza ciega, no se pedían cuentas y los amigos eran para disfrutarse, no para celarse.

El dinero era de ambos, cada quién con gran entusiasmo confiaba al otro los bonos, los premios; el pensar en el otro era tema de primer nivel. Llegar a casa, compartir lo bueno y lo malo ¡Qué felicidad!

El ser ascendido en el trabajo era motivo de celebración ¡Un gran deleite pensar en el bienestar del otro!

Llegó el día de trabajar unas cuantas horas de más; comenzaron las preocupaciones y con ello dudas ¿Estará trabajando? ¿Estará con alguien? ¿Me estará mintiendo? La comunicación empezó a mermar, los conflictos ya no tenían una solución pacífica. Los celos fueron constantes, la inseguridad poco a poco tomó el lugar principal de la relación.

Las cuentas dejaron de ser claras, el reproche cada día iba en aumento, los gritos eran constantes, las risas se apagaron para convertirse en días de profunda tristeza... 

El proyecto de vida en matrimonio comenzó a alejarse poco a poco, pensar en el otro ya no era la prioridad. El ser cortés, el ser amable tomaba cada día una importancia significativa, el no hacerlo provocaba molestia, el ver que no era la misma persona de la cual te enamoraste te decepcionó.

Se terminó el amor y con ello todas las metas que se propusieron para llegar a la vejez

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De acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Geografía 28 de cada 100 matrimonio terminan en divorcio. 

El divorcio no es malo, es una solución para cuando ya no existe comunicación, confianza, amistad, ya no encaminan sus vidas a un proyecto conjunto; ni se comulga para formar un futuro en pareja.

El divorcio se ha visto como un tabú, pero nosotros compartimos la idea de que cada quien es libre para decidir personalmente qué hacer con su vida, esto incluye las relaciones que se han logrado a lo largo de los años y también aquellas que no (incluyendo el divorcio).

Podemos decirte que el divorcio es separarte de tu esposa o esposo, de forma libre y personal, por las razones que tú creas conveniente, tomando como base que el proyecto de vida pensado al comenzar tu matrimonio ya no cumple tus expectativas. 

Para ello, la separación puede ser de dos formas: 

a) De manera consensuada. Ambos deciden poner fin a su relación de esposos.

 b) Uno de ustedes ya no se siente cómodo en continuar con el matrimonio, por lo tanto, decide de manera libre y personal poner fin a este. Los fines pueden ser distintos: el amor dejó de existir, ya no se cree en el proyecto de vida o simplemente, la relación ya no es sana.

Si tu decisión es separarte de tu esposo o esposa (divorcio), debes tomar en cuenta los siguientes aspectos: 

1. Si tienen hijos dentro del matrimonio y si los mismos han sido reconocidos por ambos padres, cuál es su edad. 

2. ¿Qué régimen adaptaron en su matrimonio? Bienes separados o sociedad conyugal. Casarse por bienes separados significa que cada uno de ustedes conserva los bienes que tenga a su nombre. Casarse por sociedad conyugal significa que los bienes que se adquieran en el matrimonio, serán de ambos.

 3. Quién de ustedes trabaja. 

4. La duración de su matrimonio. 

Ahora bien, en algunos casos sucede que en tu relación con tu esposa o esposo puede que existan problemas fuera de lo común, esto es, existe violencia, la cuál puede ser física: se pone en riesgo tu integridad corporal; verbal: mediante el uso de palabras te humilla, te ofende o te llama de una forma que no te agrada; psicológica relacionada con la anterior, se te afecta a tal grado que tu estado de ánimo se encuentra vulnerado día a día; económica: el dinero que era compartido ya no lo es, te limita al punto en que ya no sabes qué hacer, dónde conseguir y de donde tomar dinero para tus necesidades; sexual: aquella que afecta tu libertad, dignidad y decisión en este ámbito.

Si te encuentras en alguna de estas probabilidades ¡No esperes más, busca ayuda profesional! Es por ello que separarse no siempre es malo, puede ser tu mejor opción.

En Fractal Abogados estamos para escucharte y conversar contigo; apoyarte en estos temas tan delicados. Situación que haremos con empatía. No creemos en catalogar a las personas por su estado civil, conocemos de tu caso sin juzgar, y sobretodo, estamos para ayudar en todo momento y facilitarte este proceso. 

Contamos con el personal capacitado para trabajar a tu lado, llevar tu divorcio y acompañarte en estos momentos complicados para nosotros los Seres Humanos; sabemos que la salud mental es tan importante como la salud física.

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Autor: Ricardo Castillo
Abogado de la plataforma de Fractal
"Te puede apoyar con tu proceso legal de Divorcio"