¿Cómo se tratan nuestros datos personales en las redes sociales y en las plataformas digitales?

12.11.2017

Por Ángel David Sumano Correa. 

"La persona que pierde su intimidad lo pierde todo".- Milan Kundera (escritor de origen Checo, candidato al premio de literatura).

Quisiera preguntarte cuántos minutos han pasado desde la última vez que revisaste tu cuenta de Facebook o Twitter. También me gustaría preguntarte cuántos días han pasado desde la última ocasión que utilizaste Uber o que viste el último episodio de tu serie favorita en Netlfix.

Si tu respuesta a la primer pregunta no rebasa de una hora o dos, y a la segunda pregunta has contestado que hace poco menos de dos días, quiero decirte que tú y yo así como miles de millones de personas, vivimos en dos mundos, el mundo off line, es decir, el mundo que nos rodea, que podemos respirar y en el cual hemos nacido, y el mundo on line, un mundo digital al cual vivimos conectados a través de la red de redes llamada: Internet, la cual nos permite diariamente utilizar nuestras redes sociales, así como diferentes plataformas que nos proporcionan diversos productos o servicios.

Así las cosas, todos tenemos una identidad que nos hace únicos frente a los demás y que al mismo tiempo nos permite adquirir derechos y obligaciones en nuestro día a día, y que nos vuelve ciudadanos de una determinada nación, la cual nos reconoce como suyos a lo largo de nuestra vida. ¿Y qué pasa cuando creamos una cuenta en una red social? ¿Acaso no estamos generando también una identidad en el ciberespacio? Cuando nos damos de alta en una red social, adquirimos derechos y obligaciones al igual que un ciudadano, entiéndanse éstos como los Términos y Condiciones y Políticas de Privacidad que aceptamos. ¿Por qué hago la comparación de una red social con una nación? Resulta que si Facebook fuera una nación, tendría el primer lugar en número de habitantes en el mundo, por encima de la India y China. Aquí te dejo la nota, así como una entrevista al fundadador y CEO de Facebook Mark Zuckerberg https://cnnespanol.cnn.com/2017/06/28/facebook-llega-a-los-2-000-millones-de-usuarios-mensuales/#0

Otro punto importante a señalar es que, a partir del año 2015, Facebook habilitó la opción de comprar directamente desde la plataforma, pudiendo con ello los cibernautas adquirir diferentes bienes, llámense productos o servicios; inclusive también puedes abrir tu propio negocio en línea desde ésta red social. Entonces, ¿a caso no se parece esto al mundo off line cuando hablamos de comprar de productos o abrir nuevos negocios?

El estudio de 2016 de la Asociación de Internet, demostró que en México los cibernautas permanecemos conectados a la red el 52% de nuestro día, siendo el mayor porcentaje de conexión a Internet durante la hora de la comida así como durante la noche, específicamente de 9:00pm a 12:ooam. Asimismo, el estudio arrojó que la actividad que mayormente realizamos los mexicanos es acceder a las redes sociales, siendo las más utilizadas Facebook, Whatsapp, YouTube y Twitter.

Al igual que las redes sociales han cobrado enorme fuerza en los últimos años y nos acompañan en nuestras actividades diarias, las plataformas digitales que nos ofrecen servicios, tales como Netflix, Uber, Airbnb, por mencionar algunas (probablemente las más populares actualmente) se han posicionado no sólo como una solución disruptiva de base tecnológica en cada uno de sus mercados, sino además han logrado transformar la manera de actuar y organizarse por parte de una sociedad. Las nuevas generaciones ya no ven TV abierta, de hecho muchas no la conocen, para ellos lo normal es ver series en Netflix; cuando quieren ir a algún lugar basta con que pidan un Uber que los lleve a su destino, y si viajan, no se preocupan por los altos costos de un hotel, reservan un cuarto en casa de "Fernando", quien tiene excelentes recomendaciones de sus usuarios anteriores porque es un gran anfitrión y además su casa en San Miguel de Allende está increíble para pasar el fin de semana. ¿Ahora caes en cuenta cómo éstas plataformas digitales han cambiado patrones de conducta? Para los nativos digitales, es decir, quienes nacieron en ésta era de inventos tecnológicos es lo más común, pero para nosotros inmigrantes digitales, quienes hemos transitado éste cambio, podemos notar con mayor claridad el cambio de conducta social.

Hasta éste punto, todo suena maravilloso y de hecho lo es, nada mejor que la evolución de nuestra sociedad de la mano de la tecnología, ya lo afirmaba Steve Jobs: "La computadora es la herramienta más notable que el hombre ha inventado y es el equivalente de una bicicleta para nuestras mentes".

Lamentablemente siempre existe un lado obscuro en cualquier avance de la sociedad, así lo demuestra la historia, y la evolución tecnológica no es la excepción. Uno de los más grandes retos a nivel mundial en torno al uso de Internet y consecuentemente, el uso de las redes sociales así como las plataformas digitales, es el relativo a nuestra PRIVACIDAD. Se dice que el nuevo petróleo, son nuestros datos personales en la red.

Facebook, Twitter y Whatsapp, recaban y tratan nuestra información acorde a sus políticas de privacidad... ¿las has leído alguna vez? Muy probablemente no lo has hecho, y justamente desde ahí comienza el reto de la privacidad, ya que muy poca gente se da el tiempo de leer cómo las redes sociales utilizan nuestra información. No me daría tiempo de citar exactamente cómo utiliza cada red social nuestros datos personales, eso es una tarea que debes realizar tú, sin embargo, sí te puedo compartir los puntos más relevantes que cada una de las redes sociales llevan a cabo con tu información. Previo a ello, señalemos qué información poseen de ti, siendo por supuesto tu nombre, edad, cuenta de correo, país de origen, dónde estudiaste, número de tarjeta de crédito, número celular, contactos de tus amigos, por mencionar los más importantes y relevantes. Ahora sí, qué es lo que pueden hacer con tu información: Acceder a tu ubicación geográfica, conocer desde qué tipo de dispositivo móvil u ordenador te conectas, conocer las características de tu equipo móvil, laptop o pc, conocer tu ubicación geográfica, acceder a tu galería de fotos, conocer qué es lo que compras en red, entre muchas más. Todo ello se menciona expresamente dentro de las políticas de privacidad, las cuales por flojera no leemos. Ahora pasemos a la plataformas digitales como Netflix, Uber y Airbnb; evidentemente éstas plataformas recaban información muy similar a la que utilizan las redes sociales, es decir, nombre, correo, país de origen, ubicación geográfica, entre otras. Aquí el punto más notable es cómo utilizan nuestra información, ya que éstas plataformas se valen de nuestros gustos y preferencias para hacernos recomendaciones acordes a nuestro perfil. ¿Cómo logran hacernos recomendaciones tan precisas? La respuesta es simple: Algortimos. A través de la programación, estas plataformas digitales han logrado desarrollar algoritmos tan potentes que sus recomendaciones para que adquieras productos o servicios son altamente eficientes e inclusive, pueden predecir tus siguientes acciones.

En efecto, tal como lo estás pensando literalmente "nos tienen". Sin embargo, esto ya ocurría antes de las redes sociales y las plataformas digitales. Los bancos, las tiendas departamentales, las universidades, los negocios, todos ellos también recababan nuestra información y la utilizaban para acciones muy similares a las antes mencionadas. La gran diferencia al día de hoy, es que a través de Internet, éste efecto se vuelve exponencial, inmediato y con acceso a muchísima más información por segundo, lo que se conoce como el fenómeno de Big Data.

Volviendo al punto, entre la información recabada así como el uso de la misma, existen normativas legales que deben seguir las redes sociales e igualmente las plataformas digitales. En nuestro país, existe la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares, en Europa el reciente Nuevo Reglamento de Protección de Datos Europeo que aplica para todos los países miembros, en Estados Unidos se encuentra la Privacy Policy (aunque tal vez un poco más laxa), el Memorándum de Montevideo en LATAM, el cual contiene una serie de recomendaciones dirigidas a organismos gubernamentales, legisladores, jueces, pero también a la sociedad y la industria de las redes sociales para que en el ámbito de sus respectivas competencias se comprometan a trabajar en favor de la protección de los menores y sus datos personales, entre otras. Es decir, las legislaciones o cuerpos normativos antes mencionados, buscan velar para que nuestra información en la red sea utilizada de manera lícita, siempre privilegiando que nosotros tengamos el poder último de decidir sobre cómo puede utilizarse o no nuestra información, es decir, nuestro CONSENTIMIENTO.

Sin embargo, debemos ser muy honestos y reconocer también que en muchas ocasiones somos nosotros mismos como usuarios, quienes compartimos información que tal vez debería permanecer sólo para nosotros. Recordemos que todo aquello que es subido a Internet, perdemos el control sobre su uso, es decir, si bien existen políticas de privacidad y legislaciones, Internet no deja de ser una mundo tecnológico en el cual una vez que nuestra información entra en ella, se generará siempre un rastro digital. Por lo tanto, uno de los errores más comunes de los cibernautas es pensar que la información que compartimos, jamás podrá ser vista por nadie más que con nuestro círculo de amigos o familiares. Si no me crees, te recomiendo ver la película de "Ratter" (Observada) disponible precisamente en Netflix, donde se explica claramente sobre cómo nunca sabemos quién está detrás de nuestra actividad en la red.

A manera de conclusión, quiero dejar claro que el problema no son por sí mismas las redes sociales ni las plataformas digitales, sino el uso que les demos a éstas. Por supuesto debe existir legislación que regule al respecto, sin embargo somos nosotros mismos quienes debemos considerar una cultura de sensibilización acerca de la información que compartimos en la red, la cual debe permear dentro de nuestras familias, amigos y grupos de trabajo. Las empresas por su parte, que pertenecen a la industria de las redes sociales y plataformas digitales, deberán seguir informando cada vez de mejor manera y siempre muy claros, sobre qué información recaban, cómo la recaban y para qué la utilizan. Finalmente, seamos claros que la solución no está en generar leyes que prohiban el uso de internet, ni tampoco jamás existirá la ley perfecta, mucho menos en un tema tan complejo como lo es el entorno digital. Insisto, la mejor manera de actuar frente al reto de la privacidad de nuestra información, es comenzando por nosotros mismos, siendo conscientes que así como en el mundo off line no compartimos información con desconocidos ni gritamos a los cuatro vientos todo sobre nosotros, la misma conducta deberíamos replicar siempre en el mundo on line.